Albert Rivera-
ElConfidencial.com > España Los diputados de Ciudadanos se pelean por el dinero que el Parlamento catalán asigna al Grupo Mixto Ciudadanos, José Domingo, Albert Rivera, Grupo Mixto @Àlex Baiget (Barcelona).- 31/07/2009 06:00h
Las acusaciones entre los diputados del Grupo Mixto en el Parlamento catalán, que hasta el pasado mes de mayo estaba formado exclusivamente por miembros de Ciudadanos, sube de tono. José Domingo acusa a Albert Rivera, líder de Ciudadanos, de utilizar la asignación parlamentaria en beneficio exclusivo de su partido político. Domingo se dio de baja de la formación no nacionalista hace un par de meses, cuando Ciudadanos decidió ir de la mano de los ultraconservadores Libertas para concurrir a las elecciones europeas.
A partir del momento en que anunció que abandonaba la militancia, según manifestó el propio Domingo a El Confidencial, no está recibiendo “la asignación a la que tengo derecho del Parlamento”. El diputado catalán subraya que “no puedo disponer ni de jefe de prensa, ni de dietas, ni de otros beneficios que otros parlamentarios sí pueden”, a la vez que se queja de “no tener la representación parlamentaria que me toca”.
La situación actual de Domingo en el Parlamento catalán está en suspenso. La Mesa no ha decidido todavía cuál es su condición dentro del hemiciclo, que según todos los pronósticos será declararle diputado no adscrito, pero mientras tanto el diputado no ve ni un céntimo de los más de 50.000 euros mensuales que el Grupo Mixto tiene asignados para sus gastos parlamentarios. Una asignación que Ciudadanos defiende como suya alegando que “todos los partidos la tienen proporcionalmente en base a los votos que han obtenido de su lista electoral” y que “en ningún caso es una asignación a título personal”.
El “infierno político”
El portavoz de Ciudadanos, Jordi Cañas, señala a El Confidencial que “metafóricamente, se podría decir que Domingo pide el botín de un robo”. Y añade: “No entiendo cómo ahora a Domingo le vienen tantas prisas”, ya que “la Mesa es la que tiene que decidir y, como máximo, tardará un par de meses en pronunciarse”. Finalmente, subraya que “el lugar de los tránsfugas es el infierno político”.
En el caso de que finalmente José Domingo fuera considerado diputado no adscrito, sería la primera vez que un parlamentario tendría esta condición en el Parlamento de Cataluña. El reglamento de esta cámara regula, desde el pacto antitransfuguismo de 1998 renovado en 2006, la condición de los diputados que abandonan o son expulsados de su grupo y establece que deberán tener condición de diputados no adscritos y que sus derechos sean restringidos.
A partir de entonces, Domingo pasará a cobrar sólo su sueldo como diputado, pero no tendrá derecho a la asignación económica según la representatividad de los grupos. A su vez, podrá formar parte de una sola comisión -la que decida la Mesa del Parlamento-, pero no podrá preguntar al presidente de la Generalitat en la sesión de control.
A***
Poco a poco los partidos minoritarios o tambien llamados bisagras, se van disolviendo como un azucarillo en el agua. Se inician con grandes promesas en defender uno u otro concepto, como bien se beneficiaron obviamente en las urnas por las promesas realizadas y despues a la hora de la realidad, poco o nada pueden hacer por defenderlas , el resultado es que sus intenciones han quedado en el olvido como se puede apreciar precisamente en las escuelas y la imposición del catalán .
Pero amigo, no toquemos la pela, que eso si interesa y cuando se dan de tortas obviamente quieren abandonar el barco que les ha podido servir para tener su dinerito todos los meses a costa de todos los españoles, que pagamos en realidad como bien se sabe, espléndidamente a los catalanes. No a los ciudadanos no, que más quisiera una que se encuentra en Cataluña, a los gobernantes para que puedan disfrutar de sus enormes mansiones y cuentas más allá de España.
Pero vamos , si dejas el escaño, lo normal es que te situen en un lugar inferior, que tal como indican aún no se había dado el caso.Lo normal es que los disidentes de un partido político vayn a el Grupo Mixto,, pero si ya dejas este grupo...¿Donde demonios han de ir?
Pues deberían dejar ese escaño, sus bienes y a seguir con su mundo profesional, si a ls primeras de cambio y una vez que se toene asegurado el patrimonio con el sueldo de los diputados que son como se puede apreciar:
La nómina de un diputado raso quedará en 43.700 euros brutos, a los que deben sumarse las dietas correspondientes a desplazamientos -proporcionales a su lugar de residencia y que oscilan entre 21.600 euros y 30.412- más los complementos según el cargo que ocupan en el grupo parlamentario o en las comisiones legislativas.
¿No sale rentable presentarse a las elecciones? ¡Pues una vez que tienen la nomina, cumplan su compromiso, y si no dimitan ,sin sueldo!.






El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, visita la casa cuartel de la Guardia Civil contra la que ha atentado ETA. (Imagen: Santi Otero / EFE)






El señor Presidente se fue a la cama el jueves muy frustrado. Los de CEOE, unos malvados de tomo y lomo, acababan de arruinarle el plan para irse de vacaciones como un señor, con los deberes hechos, la financiación autonómica cerrada -ya saben cómo arreglamos en León los asuntos espinosos: metemos mano a la saca del dinero público y repartimos con prodigalidad- y el diálogo social encarrilado, con los empresarios domesticados y los sindicatos comiendo en su mano, según costumbre, pero hete ahí que esa noche un tal Ferrán, antes de que en Moncloa sirvan la lubina a la sal, viene y dice que rompe la baraja y que no juega, no señor, que CEOE no firma esa birria de oferta y que no hay pacto, y Rodríguez que pierde los nervios y le recuerda aquello de usted no sabe con quién está hablando, “soy el presidente del Gobierno, que no se te olvide…”, en fin, una faena, porque eso no se le hace a chico tan pintón necesitado de unas vacaciones en paz y tranquilidad.
Pero quedaba el viernes, y ese fue su día de gloria, porque, en Palma y rodeado de sus ministros -¿alguien dijo austeridad?-, ZP se lució ante los periodistas durante más de una hora, elegante y pintón, actor consumado que tan pronto junta las yemas de los dedos, los pulgares apuntando al esternón, como abre los brazos tal que los toreros se abren de capa para recibir la pregunta tonta que me permitirá arrearle otra serie de mamporros a los de CEOE, todo a base de lugares comunes, expresiones triviales propias del vecino del tercero izquierda, que ahí está su encanto, un hombre del común, porque en él no importa lo que dice, sino cómo lo dice, con qué natural simpatía, derramando lisura y a su paso dejando aromas de mistura que en su pecho llevaba, y el presidente se gusta, se le ve feliz, se crece tanto que resulta fatuo, engreído, necio. Zapatero en el mejor de los mundos posibles: del brazo con los sindicatos y contra los empresarios, ya está, el Frente Popular versión 2009, aunque lo realmente suyo es el peronismo à la page, vieja demagogia populista con la televisión en directo: palo a los empresarios y más subsidios para los obreros en paro. ¿Cabe imaginar escenario más idílico para un radical de izquierdas como él?
Hablamos de un hombre que tiene un conocimiento muy superficial de los temas, que no mira un informe, no lee un papel -entre otras cosas porque se pasa el día colgado del móvil- y que suple sus lagunas formativas con la droga de la ideología y la muleta del eslogan. Hace escasas fechas aseguraba impávido ante uno de los grandes empresarios de este país que lo de repartir dinero a espuertas no es ningún problema y no hay que preocuparse por el déficit público, porque “ese dinero no es de nadie”. El empresario había intentado explicarle con la mayor claridad posible la acuciante necesidad de reformas de fondo que tiene España para salir de la crisis, y al final de su perorata todo lo que salió de la boca de Zapatero fue un “oye, fenomenal, todo eso que me has contado me parece muy bien, pero yo no voy a quitar derechos a los trabajadores. Eso no lo voy a hacer nunca. No quiero pasar a la historia como el presidente que acabó con derechos sociales que ha costado mucho conquistar”.
De manera que no estamos hablando de juegos tácticos orientados a garantizar la paz social, sino de principios, de ideología obrerista ancien régime. ¿Le parece al presidente un derecho a preservar la sangría que para las pymes suponen los salarios de tramitación, en los casos de despido con juez de por medio? ¿Le parece también un derecho el absentismo consentido y alentado por un sistema de bajas laborales que se han enquistado en la conciencia de muchos como “un derecho subjetivo del trabajador, que recurre a ellas como si fueran vacaciones, por ejemplo cuando juega la selección española”, en palabras del secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, socialista de pro. ¿No se podrían arreglar estas situaciones de escándalo, que penalizan a las pequeñas y medianas empresas, las que de verdad generan empleo? Y así podríamos seguir hablando de reformas en temas de negociación colectiva, flexibilidad de horarios, etc., sin necesidad de enzarzarnos en el polémico “despido libre”.
Todos creen imprescindibles las reformas, menos el Presidente.
¿Cree el señor presidente de la nación que va a combatir el desempleo prolongando el subsidio a los parados? Los datos de la EPA conocida el viernes son lo bastante duros como para hacer aterrizar en la realidad a cualquier persona en sus cabales. Las cifras desestacionalizadas indican que se han destruido más de 300.000 empleos en el trimestre, y que el ajuste está llegando a los trabajadores llamados fijos, los que disfrutan de contrato indefinido. Vamos de cabeza hacia los 5 millones de parados. Con un déficit público que ronda ya el 10% -aunque hay quien sostiene que el real se acerca al 14%, porque hay partidas fuera del presupuesto, como el Fondo de rescate bancario-, y con la deuda española en riesgo de acabar siendo calificada como bono basura, la sensación de desgobierno es evidente, como lo es la sospecha de que las cosas se han salido de madre y navegamos a toda máquina –con un demagogo en el puente de mando- rumbo a un periodo muy largo de estancamiento, de modo que resulta normal que el traje colectivo haya terminado por estallar por las costuras de una patronal que, por primera vez en mucho tiempo, ha sorprendido a propios y extraños haciendo gala de dignidad. Simplemente eso: dignidad y sentido de la responsabilidad.
Con un septiembre a la vuelta de la esquina que se presenta muy negro, la situación es tan delicada que cualquier Gobierno responsable podría –debería- abordar las reformas pertinentes, por duras que fuesen, sin que nadie (incluidos los sindicatos, tan generosamente regados con dinero público) pusiera objeción. Hasta Corbacho y Salgado manifiestan en privado la necesidad ineludible de esas reformas, pero el señor Presidente se niega en redondo. Para él se trata de resistir, metiendo mano a la saca del dinero público y repartiendo entre aquellos sectores afectados con capacidad de presión en Moncloa. Hasta que escampe. El último regalo: los mil millones al sector turístico anunciados en Palma, cuando la temporada ya está casi vencida. Y venga demagogia, y más frases bonitas en televisión, y más aborto, y más Gürtel… Y la oposición desaparecida en combate, porque Don Mariano, que desconfía de la CEOE casi tanto como de Moncloa, se ha sumergido de nuevo en uno de sus habituales eclipses lunares.
Para CEOE esta ha sido quizá la decisión más dura adoptada en toda su historia como patronal. ¿Aceptar lo poco que ofrecía ZP o plantarse –como a la mayoría le pedía el cuerpo- y exigir un plan de reformas en serio? Tal era la disyuntiva. Con el añadido de que, para una gran empresa, una rebaja de 2 puntos en las cotizaciones a la SS.SS. supone mucho dinero, y de ahí la tentación inicial de muchos a aceptar cualquier gabela. En lontananza, el miedo al aparato de agit-prop de la izquierda: “El Gobierno nos va a machacar en los medios, poniéndonos como los malos de la película, que si solo queremos el despido libre, que si irresponsables…” Particularmente delicada la posición de un Díaz Ferrán entre la espada y la pared de las ayudas argentinas -¡Ay, aquel peregrinaje a Moncloa pidiendo árnica!- y el miedo a que una Junta Directiva muy radicalizada, muy harta, le tumbara cualquier mal acuerdo que pudiera firmar, en cuyo caso estaría muerto como presidente de CEOE.
La patronal acaba con el discurso de Zapatero
La posición final quedó plasmada en la reunión del Comité Ejecutivo del día 15: No firmar nada que no sea bueno para la economía en general. Hay una oportunidad histórica de abordar cambios en profundidad, y no se puede aceptar cualquier cosa simplemente porque este caballero quiera hacerse la foto. “Si hay líneas rojas [las marcadas por ZP para la negociación], no habrá brotes verdes”. Hay que decir que los grandes –El Corte Inglés, Telefónica- han sabido mantener el tipo, al contrario que el madrileñeo empresarial que medra a la sombra del Gobierno y sus subvenciones, tipo Del Rivero y demás compañeros mártires. Se consuma una cierta italianización de la política española: “los empresarios vamos a empezar a actuar al margen de los políticos, que claramente no están a la altura de la gravedad de la situación o simplemente están a lo suyo”.
Grave tropiezo de Zapatero, un traspié cuya importancia se verá a partir de septiembre. Él quería “un acuerdo como sea” antes de las vacaciones, pretendía una foto gratis total, y le ha salido el tiro por la culata. A partir de agosto tendrá que comerse él solito los 300.000 parados que se esperan para septiembre y octubre, porque ya no podrá argumentar que ha hecho todo lo posible, con la ayuda de patronal y sindicatos, para mejorar la situación del empleo. La patronal se ha hecho a un lado y le ha negado la gran disculpa. Sin reformas en profundidad, hay crisis para 10 años. Y si el Gobierno no quiere hacerlas, que asuma las consecuencias. “Los empresarios no podemos ser corresponsables de las locuras chavistas de este caballero”. Sin reformas, no hay foto. Eso, y solo eso, explica el cabreo fanfarrón, la petulancia herida que el artista exhibió en Palma el pasado viernes. Al señor Rodríguez le espera un otoño ciertamente duro.
A***
Por fín la patronal responde, ya estamos bastante cansados de la pasividad de unos y otros, aunque como digo siempre los mansos de la oposición, siguen cazando moscas . Como bien dice Cacho en su estupendo artículo de hoy, Zapatero anda FRUSTRADO, pero es que ya no levanta cabeza , por más inventos y salidas contínuas para dar que hablar y retroceder por su inutilidad en el intento.
¿Que hay que hacer para que destituyan de una puñetera vez a un presidente y su corte de palmeros incapaz de gobernar España, llevando a la deriva a la empresa y en consecuencia a la familia en general?
Los autónomos, despues de estar décadas de años cotizando a la seguridad social una gran parte han tenido que dejar sus negocios por no poder siquiera subsistir. ¿Quien se hace responsable? Nadie. Como mucho unos meses al paro, y sino tienes, a vender lo único que puedes poseer, vender la casa el que la tiene y a vivir debajo de un puente porque eso de que los alquileres esten bajando, mentira podrida. ¿De que sive bajar un 2% si la vida sube una barbaridad?
Y mientras tanto, las grandes empresas las beneficiadas, y los usuarios estrangulados más cada día por poner un ejemplo,se dice que la energía eléctrica, antes de final de año, habrá aumentado un 30% más.
Me repito, lo sé, pero vamos atrás como los cangrejos con este desafortunado desgobierno que nos ha tocado sufrir con el apoyo de unos cuantos que si saben vivir,a costa del resto de españoles.



