Los investigadores rastrearon 1.932 llamadas para identificar la del 'chivatazo' a ETA
@Carlos Fonseca.- 13/11/2009 elconfidencial.com
El análisis de las llamadas registradas en los repetidores que cubren el bar El Faisán, ‘sede’ de la red de extorsión de ETA, permitió identificar, entre un total de 1.932, la que supuestamente alertó al etarra Joseba Elosúa de la operación policial en marcha para desmantelar una red de extorsión que operaba en España y Francia.
El equipo policial designado por el juez Fernando Grande-Marlaska, titular del juzgado central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, para investigar quién estaba tras la filtración a ETA inició sus indagaciones recabando de las compañía de telefonía móvil el tráfico de llamadas entrantes y salientes registradas en todos los repetidores próximo al bar El Faisán entre las 11,10 horas (cuando Joseba Elosúa llegó a su establecimiento) y las 12 horas del mediodía del 4 de mayo de 2006. El resultado fue un total de 1.932 llamadas.
Joseba Elosúa, que sería detenido mes y medio más tarde, el 20 de junio, junto al resto de la red de extorsión, manifestó a la Policía que pasaron entre diez y quince minutos desde que llegó a El Faisán y un desconocido entró en su establecimiento, efectuó una llamada desde su teléfono móvil, se lo pasó y una persona anónima, con la que habló durante al menos cinco minutos, le alertó de la operación policial en marcha. Su testimonio permitió situar el ‘chivatazo’ entre las 11,20 y las 11,25 horas, pero para evitar márgenes de error los investigadores establecieron como franja horaria de referencia la hora en que llegó al bar, las 11,10 horas, y las 11,40. La llamada debía ser saliente, ya que fue el portador del móvil quien llamó al interlocutor, y debía tener una duración no inferior a los cuatro minutos (rebajaron también la duración para evitar márgenes de error en la apreciación de Elosua).
Se identificó y tomó declaración a todos los sospechosos hasta llegar a la única llamada entre dos policía
63 sospechosos
Con estos criterios de las 1.932 llamadas sólo 63 reunían las tres condiciones antes descritas: registradas entre 11,10 y 11,40, salientes y con una duración superior a los cuatro minutos. El siguiente paso fue identificar a todos los titulares de los números telefónicos que figuraban como llamantes, y también a los titulares de los llamados. Uno a uno el equipo judicial de investigación tomó declaración a todas y cada una de dichas personas, y comprobó la actividad a que se dedicaban en busca de algún dato que pudiera relacionarles con los hechos. Todos los casos resultaron negativos menos uno.
El teléfono en cuestión estaba a nombre de un inspector de Policía destinado en Vitoria, José María B., que a las 11,23 horas había hecho una llamada de ocho minutos y once segundos de duración a un teléfono utilizado por Enrique Pamies, jefe superior de Policía del País Vasco, con sede en la capital alavesa. La llamada en cuestión se produjo en la zona que cubría el repetidor de Zaisa, que da cobertura a El Faisán, lo que permitía establecer con seguridad que el inspector se encontraba en la zona del bar. Las sospechas se centraron en la mencionada comunicación, con la hipótesis de que fue dicho inspector quien entregó el teléfono a Elosúa y el jefe superior quien habló con él.
Los investigadores rastrearon entonces las llamadas del teléfono del inspector de Vitoria y comprobaron que había realizado otra al jefe superior a las 11,04 horas que quedó registrada en un repetidor que cubre la zona en la que está el domicilio familiar de Joseba Elosua, situado a aproximadamente 1,5 kilómetros de El Faisán. Éste declaró al ser detenido mes y medio después que cuando salía del garaje de su casa en su vehículo vio en el portal de su domicilio a la misma persona que pocos minutos después entró en el bar y le entregó el teléfono. La esposa de Elosúa, Avelina Llanos, declaró también que cuando salía de su domicilio dicha persona le preguntó por el domicilio de su esposo. Dos circunstancias que llevaron a los investigadores a la conclusión de que el inspector intentó abordar a Elosua en su casa, y que al no conseguirlo se vio obligado a trasladarse al bar.
Antes telefoneó al jefe superior para darle cuenta de que el primer intento había resultado fallido, siempre según la versión de los hechos elaborada por los investigadores. El encuentro con la mujer de Elosua demostraba también que la persona que habló con ella no sólo desconocía el domicilio del investigado, sino también a su entorno familiar, algo que no ocurría con los policías que llevaban tres años investigándole. El inspector sospechoso pertenecía a la Brigada de Información de Vitoria y era especialista en terrorismo islámico.
El seguimiento del cruce de llamadas entre el jefe superior y el inspector permitió conocer que el primero telefoneó a su subordinado en dos ocasiones de manera consecutiva, a las 11,08 y a las 11,13 horas. La primera llamada tuvo una duración de ocho segundos, y la segunda de veintisiete. Las llamadas quedaron registradas en el repetidor que cubre la zona donde está El Faisán, lo que demostraría que el inspector se desplazó desde el domicilio de Elosua hasta el bar. Desde ese momento sus teléfonos no volvieron a comunicar hasta la llamada clave de las 11,23. El inspector permaneció en la zona hasta las 11,50 horas, en que regresó a Vitoria, donde llegó a la una de la tarde.
Las llamadas al director general de la Policía
Las imputaciones a los altos cargos de Interior se sustentan en el cruce de llamadas entre ellos
El rastreo del tráfico de llamadas del jefe superior arrojó una nueva sorpresa: que tras la que parecía ser la llamada del ‘chivatazo’ el jefe superior efectuó de forma inmediata dos llamadas al número utilizado por el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, a las 11,34 y a las 11,42 horas. La corta duración de las mismas, 3 segundos, llevó a los investigadores a deducir que no logró hablar con él. Se da la circunstancia de que a esa hora García Hidalgo asistía a la toma de posesión del nuevo director general de la Guardia Civil, Joan Mesquida, en la sede del Ministerio del Interior. A las 11,53 horas el director de la Policía devolvió la llamada al jefe superior, con el que habló por espacio de cinco minutos.
Con esta secuencia de hechos, los investigadores llegaron a una primera conclusión: el inspector de Vitoria fue la persona que le entregó el móvil a Elosua, y el jefe superior del País Vasco quién le alertó de la operación policial en marcha para frustrar la misma y evitar la detención de Gorka Aguirre, supuestamente por orden o sugerencia del director general de la Policía.
Dos carreras paralelas
Víctor García Hidalgo había desarrollado toda su carrera política en el País Vasco. En 1983 fue elegido miembro de las Juntas Generales de Álava; entre 1990 y 1994, la etapa de los gobiernos de coalición PNV-PSE, fue director de Relación con la Administración de Justicia del Ejecutivo Vasco; gobernador civil de Álava hasta 1996, en que pasa a ser delegado del Gobierno. Entre 1998 y 2004 fue parlamentario vasco por Álava, miembro de la ejecutiva del PSE y responsable de la seguridad de sus cargos públicos, lo que le obligaba a un trato frecuente con la consejería de Interior y los mandos policiales.
Con la victoria de los socialistas en marzo de 2004 fue nombrado director general de la Policía, cargo desde el que nombró a Enrique Pamies jefe superior del País Vasco pese a la oposición de la Junta de Gobierno de la propia Policía, en la que están representados sus principales responsables. Pamies había desarrollado hasta ese momento toda su carrera profesional en unidades antiterroristas del País Vasco. Ascendido a comisario en 2004, fue nombrado jefe de la comisaría provincial de Vitoria, primero, y Jefe Superior de Policía del País Vasco, después.
El jefe de Policía del País Vasco justificó sus llamadas con una cita con un confidente de ETA
El cese de Víctor García Hidalgo en septiembre de 2006, cuatro meses después del escándalo de El Faisán, llevó al ministro Rubalcaba a unificar en una sola persona las direcciones generales de la Policía y de la Guardia Civil. Desde el pasado 17 de octubre el ex director de la Policía es el nuevo secretario de Organización, Asuntos Electorales y Finanzas de la ejecutiva del PSE alavés. Este diario intentó ayer conocer su opinión sobre las imputaciones realizadas contra él en el sumario del ‘chivatazo’ a ETA, pero declinó pronunciarse sobre las mismas a través de un portavoz del partido. Tampoco fue posible contactar con Enrique Pamies, que continúa como máximo responsable policial en el País Vasco, para conocer su opinión sobre los hechos.
La versión de los imputados
La única versión de los imputados son sus declaraciones ante el juez Baltasar Garzón el 27 de noviembre de 2008, en las que justificaron el cruce de llamadas por la relevancia de la operación policial en marca (el desmantelamiento del Aparato de Extorsión de ETA) y el habitual y frecuente intercambio de comunicaciones que mantienen ambos en razón de su cargo. El jefe superior de Policía del País Vasco reconoció en su comparecencia ante el magistrado las llamadas realizadas al inspector de Vitoria, y justificó las mismas en la preparación de una entrevista que iba a mantener ese día con un confidente, miembro activo de ETA.
El cruce de llamadas había aportado las primeras pistas, pero lo que no sabían entonces los investigadores era que los teléfonos iban a llevarles aún más lejos.
Lea las anteriores entregas de La investigación del 'Caso Faisán':
AGR***
--Muchos tenemos muy claro quien está detrás , cada vez más delante del caso "faisan", y es obvio no vamos a tolerar dentro de las medidas de cada uno que el tema quede en el olvido, como el 11M, que tampoco lo olvidamos, y espero en algun momento salga la verdad y los responsables terminen con sus huesos en la cárcel por más cargos que puedan tener a sus espaldas.
Os paso estos videos del debate de Intereconomía que espero a quienes todavía teneis algun duda, mireis con atención. Si quereis, podeis contestar en el comentario.
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ANGELINA GOMEZ RUEDA

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