Las dudas sobre el futuro de Rubalcaba
@Carlos Fonseca.- 30/11/2009
Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, ha comentado a algunas personas de su entorno próximo que quiere marcharse. Razones personales y su prolongada permanencia en la primera línea de la actividad política (27 años) le han llevado a plantearse que tal vez sea el momento de pasar a un segundo plano. De hecho, ya habría abandonado el departamento tras las elecciones de 2008 si no hubiese sido porque el presidente Zapatero le pidió que continuara en el cargo en un momento especialmente delicado: el proceso de paz había fracasado y debía liderar la política de “mano dura” contra ETA que el Gobierno ha desplegado desde entonces con notable éxito.
Su marcha del ministerio se antoja imposible en este momento, a un mes de que España asuma la presidencia de la Unión Europea, que exige un enorme despliegue de seguridad, lo que le obliga a posponer su decisión al menos hasta el verano de 2010, si es que antes el presidente no le convence para que continúe hasta los comicios de 2012.
Rodríguez Zapatero le situó al frente de Interior en 2006, en sustitución de José Antonio Alonso, para que gestionara el recién iniciado proceso de paz. El problema de la violencia terrorista no le era ajeno, ya que durante los ocho años de gobiernos del PP fue el interlocutor de su partido con los populares en este tema, y uno de los artífices del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.
El proceso de paz era liderado desde el País Vasco por Jesús Eguiguren, presidente del PSE y defensor a ultranza de un final dialogado de la violencia. Durante años de encuentros discretos con el líder de Batasuna Arnaldo Otegi y con el dirigente etarra José Antonio Urrutiacoetxea “Josu Ternera”, Eguiguren tejió una red de complicidades que sentó las bases del proceso y propiciaron que ETA declarara un “alto el fuego permanente” en marzo de 2006 que formalizaron las negociaciones.
El presidente Zapatero designó a Rubalcaba gestor del proceso desde Madrid y persona a la que Eguiguren debía reportar los avances que se fueran produciendo en los contactos. Escéptico desde el principio, impuso a su amigo Rodolfo Ares, entonces secretario de Organización del PSE y hoy consejero de Interior del Gobierno vasco, como miembro del equipo de interlocución con Batasuna para que “controlara” al presidente de los socialistas vascos y los compromisos que adquiría.
Rubalcaba consideraba que Eguiguren, representante del sector más vasquista del PSE, que años antes había acuñado el concepto de “soberanía compartida” como un posible camino para resolver el conflicto, no era una persona en la que se pudiera dejar descansar el avance de las conversaciones. Con la cuña de Ares en el proceso, el ministro del Interior se opuso al traslado de presos de ETA a cárceles próximas al País Vasco que proponía Eguiguren como gesto de distensión cuando las conversaciones se encontraban a punto de fracasar.
Ofensiva tras el fin de la tregua
Roto formalmente el proceso en diciembre de 2006 con la explosión de un coche-bomba en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto madrileño de Barajas, Rubalcaba puso en marcha una ofensiva policial y diplomática contra la banda que ha dado como resultado la detención de varias de sus direcciones y la desarticulación de decenas de comandos, y que ha situado a la banda en su momento más bajo.
Partidario de la exclusión de la izquierda abertzale de las instituciones, hoy sólo tiene representación en los ayuntamientos y la perderá en los comicios de 2012 si no se desmarca de ETA de manera clara e inequívoca. Su lema de que primero es el fin definitivo de la banda y después el diálogo, la ecuación inversa en la que sus sustentó el frustrado proceso de paz, ha sido asumido públicamente incluso por el propio Eguiguren. Cumplida con nota la misión encomendada, cree que es el momento de que otro asuma una cartera que otorga a su titular un notable reconocimiento popular en las encuestas, pero que “quema”, y mucho.
A fin de cuentas ya lo ha sido todo en política. Ministro de Educación y Ciencia, primero, y de presidencia y portavoz del Gobierno, después, en los ejecutivos de Felipe González, se posicionó a favor de José Bono en el 35 Congreso del partido que en el 2000 “jubiló” a la vieja guardia para dar paso a la era Zapatero, pese a lo cual éste le incorporó a su equipo, primero como portavoz parlamentario y después como ministro del Interior. Hoy forma parte del núcleo duro del presidente, el de las personas con capacidad para influir en sus decisiones. Ha sobrevivido a crisis y a batallas internas, y ahí está, vivito y politicamente coleando. A Rubalcaba no le retiran, se retira.
AGR***
--Una que no se fía ni un pelo de este desgobierno y todos sus palmeros, no se alegra demasiado que Rubalcaba marche sólo, si se produjera lo que hace tiempo debería haberse producido, el nombramiento de un gestora y convocar nuevas elecciones por haberse apropiado de unos votos bajo engaños,( eso en otros paises cuesta la destitución fulminante de su presidente), aquí todo es jauja, entonces si sería motivo para al menos tener ciertas esperanzas que el próximo puede no sea peor que el anterior.
Pero si tenemos en cuenta el panorama, y las ansias de Baltasar Garzón de ser Ministro, puede que el plan sea el siguiente si es que realmente Rubalcaba se marcha.
Se corren carteras ministeriales, y ocupa la de Juticia Baltasar Garzón, por los "servicios al Gobierno", que no es lo mismo que a la justicia.
Y de esta manera todos contentos,y colorín colorado, Garzón la cartera habrá pillado, y con ella su boquita habrán silenciado.
Tiempo al tiempo......
ANGELINA GOMEZ RUEDA

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