
Foto de archivo de las detenciones ordenadas por el juez Marlaska en el bar Faisán. | C. García
F. Lázaro | M. Marraco | Madrid
Inicialmente, fueron dos los cuerpos policiales que se encargaron de las investigaciones sobre el chivatazo a ETA. Pero los guardias civiles recibieron datos erróneos de sus colegas de la Policía, datos imprecisos con la intención de que no avanzaran en sus pesquisas.
El juez Fernando Grande Marlaska consideró que era un caso de extrema gravedad: policías, siguiendo órdenes de superiores políticos, conchabados con etarras. Algo difícilmente soportable para las paredes de la Justicia. Y el instructor entendió que, implicando a la Guardia Civil, se podía avanzar con mayor celeridad en el esclarecimiento de uno de los mayores escándalos policiales de la democracia. Y ordenó a ambos cuerpos que, por separado, elaboraran un informe sobre el tráfico de llamadas la mañana en que el presunto etarra Joseba Elosúa recibió la delación.
La Policía sabía perfectamente el margen horario en que se produjo la maniobra policial. El equipo dirigido por el inspector jefe Carlos G. facilitó a sus compañeros de la Guardia Civil una franja horaria en la que se produjo, según ellos, el chivatazo. Pero esa franja horaria era posterior al momento en que los agentes investigadores sabían que se había producido. Es decir, como consecuencia de los datos entregados por Carlos G. y sus hombres, la Guardia Civil elaboró un informe que remitió al juez sobre el tráfico de llamadas, pero en un horario que no era el que el magistrado había pedido y que no incluía el momento en el que se presume que se produjo la alerta policial a ETA.
Posteriormente, tras incorporarse Baltasar Garzón al juzgado, la Guardia Civil fue apartada de las investigaciones por orden de este magistrado. Todas las pesquisas quedaron en manos del investigador Carlos G., al que los sindicatos policiales insinúan que pudo tener alguna relación directa con los hechos investigados. De hecho, este inspector jefe estaba al frente del equipo policial que investigaba la trama de extorsión de ETA que fue beneficiada con el chivatazo.
A***
--En mi opinión la actuación del juez Grande Marlaska era la que correspondía para esclarecer quienes han estado extorsionando a los empresarios y una se pregunta.
¿Quien es Baltasar Garzón, para impedir que lo que realiza Grande Marlaska , siga adelante?
Mientras la justicia de "alas" a quien ya está demostrando su "interés por la verdad", actuando como si todas las decisiones judiciales, hubieran de pasar por su visto bueno, " COMO SI TUVIERA PATENTE DE CORSO", no podremos confiar en ella.
Lo que debería hacer un Gobierno responsable, es gobernar como se debe, y dejar actuar a la justicia con absolutamente independencia, y no que siempre sale el mismo juez en todas las tartas. ¿Que sabe Garzón de todos? ¿Cómo ha conseguido información de quienes le interesa y puede no esten inmersos en actuaciones judiciales?.
Si hubiera justicia de verdad, este personaje, debería ser apartado de ella.Ya ha demostrado su hacer "neutral", a lo largo de distintos gobiernos.
ANGELINA GOMEZ RUEDA
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