Hoy como tantas veces me han venido a buscar mis amigos, lo clásico, el marído de mi amiga y por supuesto mi amigo, no le gusta para nada la playa, pero nos deja en ella y luego nos recoge, como siempre he dicho a mi no me haría falta, porque vivo a pocos metros del mar, pero ellos necesitan el coche por estar en la montaña, y de paso claro está ,me rocogen y me traen.
El día estaba como para comérselo de espléndido, el agua cristalina, se podian apreciar todos los detalles del fondo y para mi buenísima. Mi amiga se ha mojado un poco, incluso ha dado unos pequeños movimientos que no sé muy bien que estilo son, pero se aguanta y parece incluso que nada, al lado de la orilla.
Ha pasado un resfriado reciente y lo toma con tranquilidad, yo soy más atrevida, tambien es cierto que la música y el mar, diría yo son una buena parte de mi misma.
No es broma, puedo dormir meciéndome entre las olas un buen rato. Hoy ,mar adentro miraba al cielo y le pedía a Dios tantas cosas, me ha invadido una paz, difícil de explicar, después cuando el agua se había enturbiado y la playa era un hervidero de gente, nos hemos marchado al restaurante, ya lo habíamos previsto hemos quedado que José nos recogiera a las 13.30.
no ha sido un aperitivo simple, nos hemos puesto como diría mi madre o mi abuela, como el tío Quico, lo cual quiere decir, que obviamente no voy a comer, pero he querido ponerme en contacto con vosotros para explicar mis sentimientos de hoy, como hacemos la gente de bien y tenemos la conciencia tranquila.
Ella que me conoce desde que ambas teníamos 14 años, es un mes mayor que yo, hablamos de los hijos, y siempre salen las mismas preguntas.¿Por qué? ¿Cómo es posible que existan personas se dejen influenciar por lo que digan y no sean capaces de contrastar con lo fácil que sería por lo menos saber la versión de su madre.?
Después cuando al final la justicia ha dado el cerrojazo, por tantas anomalías, y te dejan libre de toda sospecha, el daño ya está hecho.El orgullo ha pesado más, y son incapaces siquiera de pedir perdón .
Y es cuando mirando al cielo le pido al Señor, que algún día, dejen su orgullo y les diga al oido que con preguntar¿Cómo estás mamá? Para mi sería suficiente. Las madres, damos por finalizado las heridas que por el camino se han podido ir abriendo, con muy poccas palabras, a veces con sólo una llamada una mirada o un beso.
Son tan pocas palabras las que hacen falta para ser la familía que siempre fuimos....Pero en fín, seguimos vivos y la esperanza, es lo último que se pierde, aunque una ya empieze a ver sus canas en su mata de pelo negro......
Me entristece que por la maldita política, muchas familias se van ajando lentamente, no es que algo no vaya bien, es que en realidad, hay muy poco que funciona, y los valores se van quedando atrás por el camino... Que tengais un buen fín de semana...Las gaviotas están chillando por encima de la casa, deben tener calor o quizás tambien se quejan...quien sabe ....
ANGELINA GOMEZ RUEDA

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